¿A qué ha venido esto?

viernes, 31 de diciembre de 2010

No soy propensa a hacer balance cuando llegan los finales del año. Procuro que pasen los treinta y unos de diciembre así como de refilón, quién sabe si por no echar la vista atrás y enfrentar lo ya vivido. 
Sin embargo, hoy estoy de esa manera (in the mood, vamos) y he recordado algunas cosas que no situaba que hubieran ocurrido este año, pero sí, sí. Tengo una clara tendencia a dejar más atrás de la cuenta las cosas que no me gustan.

También ha sido este el año en que algunas semillas han comenzado a dar su fruto. Menos mal que nunca dejamos de confiar. He sido madrina por primera vez y he comenzado una cuenta atrás importante. Hemos cruzado una finísima línea, y también el país con billete sencillo. Ha llegado gente nueva y otra se ha perdido definitivamente en esta historia. Hemos viajado en coche, bus, avión, canoa, barca y en bici no, aunque sólo solo (que ahora ya no se acentúa) porque nunca me has logrado convencer. En fin, ha sido un año normal y corriente, pero en 365 días mi mundo ha girado de muchas maneras, y ha configurado todas las cosas que me importan. 

Que acabe esta crisis, que la gente escriba y hable un poquito mejor, que me atreva a hablar con claridad, que nunca deje de creerme que puedo pelear un futuro por mí misma. 

Pero sobre todo, que haya salud, encima que no nos ha tocado la lotería...

FELIZ 2011.


Voy a romper tus ventanas y voy a entrar como el aire

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Me tengo en un pedestal de añoranza, o de algo así. Me rondan ideas difíciles, me recuerdan al Lado de Allá de Rayuela. Me apetece la luz de una lamparita en medio de la oscuridad, como ahora.
Pienso mucho, mucho. No llego a nada, es lo de menos.
Mirarte de frente.
Me gustaría escucharte, siento que hablo tanto... Y te callo. Y no sé hacerlo mejor.
El día a día es hacer del caos un arte, como dice la canción. Me gusta.
Y de pronto suena esta canción, y tal vez sea que me ha encontrado. De cualquier manera, tiene algo...


Buscando...

lunes, 15 de noviembre de 2010

... una de esas canciones que llegan, te enganchan y no te sueltan hasta que les da la gana

o hasta que otra te atrapa con más fuerza...

Será que hace tiempo
que no te canto al oído.

Este sería el momento de fumarse un cigarrillo

domingo, 14 de noviembre de 2010

Ábreme el corazón y saca todas las miradas que tengo entrelazadas con las hebras de mi vida. Sáltate las normas, franquea todos los umbrales y ayúdame a digerir este huracán de sensaciones. Déjame beber las palabras de tu boca, incluso si no las tienes, porque aún soy obra abierta, como un día imaginaste. Moldea este barro, aunque no nos sirva de nada intentar encorsetar su espíritu en una sola forma de mirar los caminos.
Vamos, vamos, ¡sigue viviendo conmigo! 
Con cuentagotas, el que avisa no es traidor, 
pero puro jugo de  maracuyá, tan sensual y exótico como quieras. 

¿Qué será lo próximo?

Hablando sola // Pensando en alto

lunes, 1 de noviembre de 2010

Casi todos mis muertos descansan (espero) en nichos, de esos empotrados. Esas cajitas en las que yo, de pequeña, pensaba que estarían muy apretados, mucho mejor en un buen panteón. En fin, pero ahí están, todos juntitos, en tumbas bonitas, muy sencillas; seguramente en su momento mi bisabuela compró un espacio en el cementerio que fuera barato. Al fin y al cabo, el viento y el frío rachean igual de crueles en un sitio que en otro.
La muerte es un asunto complicado. 
Bailemos, pues.




Había pensado poner aquí una cosa muy bonita, pero se me ha olvidado...

domingo, 31 de octubre de 2010

... como tantas otras cosas últimamente. Si no se me olvida levantarme por las mañanas, se me olvida coger el bus que me transporte a algún tipo de vida presente, real e inmediata. No sé qué tengo en la cabeza, o qué es lo que me falta. Demasiadas cosas, supongo, en ambos sentidos. Querría repetir más a menudo ese ejercicio sano y necesario que es compartir con alguien un viernes por la tarde, cuando la minivida que forma una semana termina, y se adentra una en el limbo vital del fin de semana, que siempre ofrece una oportunidad para resarcirse y volver a empezar.
Y es que, cuando te sientas con una caña frente a frente, cayendo rayos y truenos ahí fuera, con esa sensación de: "ahora, a descansar", todo puede ocurrir. La filosofía cara (en contraposición con la filosofía barata, claro), esto es, la que sale del fondo del ser, la que pone sobre la mesa la intuición más trascendente de la propia persona, puede salvarnos, juntarnos, entendernos. Compartir las propias inquietudes, buscar sin tapujos el sentido de la vida, contrastar con el otro los caminos que se siguen todos los días... es una búsqueda tan necesaria como exótica. Exótica porque escasea, porque los planetas tienen que alinearse para que ocurra una vez, al menos una vez, en tu vida. Y no hablemos de lo ideal, de la utopía, de la felicidad como ente. Hablemos de barro y heridas, toquemos la sangre y limpiémosla juntos, mostrémonos incapaces, inseguros. Y de ahí surgirá la estrella. 

Simplemente, genial.

Lunes gris, de vuelta.

lunes, 4 de octubre de 2010

Mi estantería aún está desordenada. Hasta que no la ordene, probablemente no tendré la sensación de hogar, dulce hogar. Mientras esté así, no la reconoceré como mía, yo que soy tan escrupulosa con el orden de mis libros: por tamaños, por géneros literarios, por colecciones... No tiene nada de riguroso, pero, en cierto modo, mis estructuras mentales se van organizando a medida que cada libro está en su sitio. Así, aunque tuviera una gran biblioteca, creo que podría encontrar cualquier libro en cuanto fuera necesario. Me encantaría encontrar las cosas en mi cabeza así de fácil. Por desgracia, no hay una relación estrictamente proporcional entre una cosa y otra. La diferencia fundamental es que los libros, pacientes, esperan sentados con toda su fuerza entre las tapas. Mis pensamientos, sin embargo, saltan ansiosos sin que nadie les haya dado permiso y aunque sean debiluchos, en seguida inflan el pecho y se hacen grandes en su nimiedad. 

El mar está encrespado, el cielo me saca la lengua desde el 7º con su gris agobiante. Le doy los buenos días a algo que aún no soy capaz de identificar. Al menos, no he dormido sola. 
Voy a organizar esta estantería ahora mismo. 


 

Con el alma en fiesta

sábado, 11 de septiembre de 2010

Mientras una vida se escapa, el mundo se mueve a una velocidad estúpida. Todo corre, es como si hubiera un plan para que el tiempo pasara más rápido, y todo se consumiera más rápido, y las cosas no pudieran disfrutarse con pausa.
Los del teléfono te engañan y juegan al escondite contigo mientras, una vez más, tú y yo jugamos más rápido, pensamos siempre por delante y seguimos enfrentando los baches. No hay tregua, nuestro pulso es el de tu corazón joven y fuerte: firme, coherente y suena a guitarra acústica.
Los reencuentros son inevitables, menos mal que los hemos servido en tus esbeltas copas nuevas. Así, sí.

No me importa quién haya disparado el chupinazo, lo único que sé es que quiero seguir ilusionándome por el mero hecho de hacerlo. Sin decepciones, que las hay; sin fracasos, que los hay. Me sostengo sobre las actitudes rastreras que observo y me coloco descaradamente por encima de ellas.
He aprendido que el ser humano es un animal más, 
pero capaz de habitar la jungla más cruel de todas. 

Quiero cuidar de los que me importan, pero nunca he sabido cómo hacerlo.
De momento, hoy bailaré bonito sobre todo el polvo del camino, lo desterraré y volveré a decirme a mí misma: "Amores como los tuyos..."




Se nos termina agosto

martes, 31 de agosto de 2010

Hay cosas que, simplemente, no sé explicar. 

Pero me encanta que tú tampoco sepas a veces ponerles palabras. 

Así nos entendemos mejor. 

Hoy sólo subidas, nada de bajadas.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Has pintado los escalones de colores porque sabías que sólo unos pocos se fijarían en lo de abajo, en lo esencial. 
Casi todos miran (por encima del hombro) a las obras de arte de las paredes, que sólo están para despistar. Y que, en realidad, nadie les ha dicho que sean arte, pero queda muy chic.



Si te guardas este chorro de ilusión y de energía que está recorriendo tu vida, seguro que no necesitaremos mucho más de aquí en adelante. 



¿Subimos? 



"... gonna hold you
gonna kiss you in my arms..."

Está empezando a cambiar el tiempo.

sábado, 21 de agosto de 2010

Tengo fotos para ilustrar el año entero. Tengo recuerdos para despejar todas las nubes del invierno. Tengo el momentómetro (esto es, el termómetro de momentos) con medidas mucho más altas de lo que podía esperar. Esta tarde me he puesto a escribir a borbotones, bajo el sol y tu mirada furtiva, extrañada y sonriente. Me ha salido todo de golpe y he sido capaz de organizarme. Había mucho que contar, pero me he quedado en lo importante. He querido registrarlo para que no se me olvide cuando me ataque el desánimo, y poder retomar mis luces y mis sombras desde la comprensión de todas ellas, pues ninguna sobra, todas son necesarias. 
Nunca escribiré tan bien como Cortázar, y me está empezando a mosquear que ponga conclusiones atinadas a lo que voy viviendo, según lo voy leyendo. Cuánto daño hace Rayuela a la razón, poniendo palabras a las intuiciones más profundas, apasionando al lector por el mero hecho de leer. Y a veces me encuentro en las palabras. A mí o a otras personas.

---------------------------
"Y por eso se le ocurría ahora lo que a lo mejor debería habérsele ocurrido al principio: sin poseerse no había posesión de la otredad, ¿y quién se poseía de veras? ¿Quién estaba de vuelta de sí mismo, de la soledad absoluta que representa no contar siquiera con la compañía propia, tener que meterse en el cine o en el prostíbulo o en la casa de los amigos o en una profesión absorbente o en el matrimonio para estar por lo menos solo-entre-los-demás? Así, paradójicamente, el colmo de soledad conducía al colmo de gregarismo, a la gran ilusión de la compañía ajena, al hombre solo en la sala de los espejos y los ecos. Pero gentes como él y tantos otros, que se aceptaban a sí mismos (o que se rechazaban pero conociéndose de cerca) entraban en la peor paradoja, la de estar quizá al borde de la otredad y no poder franquearlo. La verdadera otredad hecha de delicados contactos, de maravillosos ajustes con el mundo, no podía cumplirse desde un solo término, a la mano tendida debía responder otra mano desde el afuera, desde lo otro."
En Rayuela, de Julio Cortázar.
---------------------------

Vuelta del fuego

martes, 17 de agosto de 2010

Me recibe el agua, el azul, el rocío, agosto mediado. Hogar, dulce hogar, con visita que me ofrece reminiscencias del rojo vivo. "¡Os amo!" yo también. 
Qué gusto el fin del trabajo duro, con la sensación de haber dado todo por la sencilla razón de que te apetecía. Siempre hay algo en verano que me devuelve el norte, aunque en este caso sean adolescentes hormonados y en plena efervescencia sentimental y espiritual. Simplemente, genial. 
Por lo demás, otras personas nuevas, adultas y maestras.

La suerte de tenerte, la suerte de escucharte.

Bajando al sur

jueves, 22 de julio de 2010

Buscando exactamente eso: la sensación de cerrar los ojos mirando al sol. La luz entra por mucho que aprietes los párpados, y sabes que si cedes y los abres, te abrasará. 
Es la situación límite, la que te pone entre la espada y la pared. Son ganas de desgarrarme amando, de jugar con fuego, de gritarle al mar enfurecido. 

http://www.abiertohastaelamanecer.ws/fp-content/images/sol.jpg

Son ganas de desfogarme definitivamente sin andarse con chiquitas. 


Y después, descansar. Desaparecer.

En el día de la ausencia

sábado, 17 de julio de 2010

Última noche de esta primera parte de mis vacaciones. Ya estoy dividiéndolo todo en partes, como si fuera una asignatura, un menú, un comentario de texto...

Pero lo es. Es la última noche. Mañana a estas horas estaré en otra ciudad, más cerca del mar y más cerca de ti, aunque las unidades de medida sean liosas y cambiantes. 
¿Te acuerdas del helado que te comiste conmigo el otro día? Tú pediste un corte, siempre lo haces, y yo pedí chocolate con limón en tarrina pequeña. De lo más normal. O eso creíamos hasta que la heladera empezó a ponerle emoción al momento. 4 bolas, una sombrillita, la galleta y la cucharita, "¿quieres sirope?" "sí, por favor, de chocolate". Y la sonrisa se me iluminó porque de pronto tenía el que era el helado más increíble del mundo entre las manos. A ti te daba la risa, supongo que por esa ilusión infantil o como quieras llamarlo que me dio de pronto con mi helado guay e inesperado. 

¿Y sabes por qué me acuerdo de esto? Porque hay gente que es capaz de convertir los momentos más cotidianos en mágicos; es como si tuvieran una varita mágica, y pueden hacer de lo poco un mundo. De lo rutinario, un descubrimiento.
En este caso, la maga fue la heladera, claro, no te anotes el tanto. Pero es que ya era hora de que dejaras un poquito a los demás, ¿no?
Todo un placer.

El viento trae nubes y se las lleva. Todo el tiempo.

martes, 13 de julio de 2010

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEi3YiZ9f5f9ofDV2FGaQsJSGL9hyphenhyphenShb_1JvT7UwbtYoa0r6fdu5Hh6Pz7Bvvo9Llh-nV3qWDDsB_1E8EieOiunABf4p6gpc3UfhiWs3OjyYrLpQoNFqlvmHPrDI5xwt0YZ_aZypTJ_XBYU/s400/SM058S~Hojas-al-viento-Posteres.jpg

Da la casualidad de que tengo la intuición siempre de punta. Con lo feliz que sería yo si todo me pasara desapercibido, si nada pudiera afectarme. Las señas difusas juguetean con mis sentidos, y de pronto algo como una corazonada me habla de lo que ocurre a mi alrededor. Cosas que no tienen sentido, que parecen pavadas, como dice Cortázar, y que desecho al punto. Cosas que vuelven, algún tiempo después, para darme la razón y hacerme retorcer por el descuido. 
¡Pero es que no quiero intuir nada! 
Quiero ser como ese árbol que se deja mecer por el viento, sin preocuparse de qué ocurrirá mañana. ¿Se supone que esto tiene algún tipo de cometido en mi vida?

Recuerdo un libro que tenía de pequeña. Tenía unos dibujos preciosos, muy vistosos. Trataba de una chica que se llamaba Pandora; tenía una caja que guardaba grandes secretos y que, un día, se abría. Todas las furias se desataban, pero los dibujos eran tan bonitos que nada parecía tan terrible.
El dibujo del viento soplando con rabia tenía todos los colores del mundo y ocupaba dos páginas enteras. Creo que describiría muy bien mi sensación, mira tú. Y te diré que me alegro de sentir en colorines pero, en la vida real, por muchos colores que tengan, las ventiscas son igualmente crueles.

Lástima que no recuerde cómo terminaba la historia.

Vacaciones

viernes, 9 de julio de 2010

No hay ajetreos. No tengo mares furiosos a mi alrededor para llenarme de sal las conexiones cerebrales. Julio, aún infante, acaricia mis manos con bondad. Me inspira tranquilidad, aunque te separe de mí. Me esperan dos semanas de echarte de menos. Te espero midiendo mis cabellos, a ver cuánto han crecido cuando vuelvas.
Tenderé lazos de soledades productivas. Coleccionaré frascos de colonia con conclusiones, tras concentrar todas estas intenciones en fragancia. Te acompaño un rato, o quince días, o toda la vida. 

Aún hay mucho que secar este verano. A ver si este sol se pronuncia con firmeza, que aunque no salga sobre tu piel, algo tendrás que ver en el asunto. En las distancias cortas pueden saltar todas las alarmas, pero no hay nada como mirar al horizonte para que el incendio se propague para siempre.

Por cierto, voy calentando el horno para preparar tu tarta de cumpleaños.
No te retrases, ¿eh?

Cajas de cartón

jueves, 1 de julio de 2010

Para mí, hoy, significan ruptura. Parecen objetos inertes e inofensivos, pero en realidad te pueden sacar el recuerdo por la boca, o por los ojos, sin que nadie les haya dado permiso. El sonido de la cinta aislante al despegarse paulatinamente de su bobina es precursor de lo que vendrá, y mientras impregnas de firmeza la base sobre la que se reunirán tus pertenencias, mascullas improperios pequeñitos, porque sabes que, al final, tendrás que hacer todo esto igual. Te guste o no. Te duela o no. 

El siguiente paso es abrir todos los cajones, todos los armarios, y adentrarte en tus cosas, vaciarte de todo, hacerte salir de todas partes. Y los rincones oscuros pierden el misterio, porque tarde o temprano se acaban quedando desnudos, y la luz entra sin control. Todo tu ser a la vista, porque en lo que tienes descubres lo que eres. En realidad, te gusta descubrir eso. Tus cosas no son las de "otra" persona. Eres tú, y cualquiera que entre ahora, sabría que esas son tus cosas.

Pero como sigas pensando y no actúes, esto no se acaba nunca. Sacúdete la pereza y empieza por el principio, por ejemplo. No te preguntes cuál es, aquí mandas tú. Empezar significa escuchar todo lo que tus cosas tienen que recordarte. Hay de todo, claro, pero esta tarea marca la ruptura. 

La brecha entre el antes y el después. Tal vez la brecha entre la última vez que habías hecho esto, y hoy. El balance es inevitable, descubrirte en todas estas cosas te trae retazos de ti misma que quizá no recordaras. O no quisieras recordar. 
No me importaría mantenerme así, como cuando abrí todas las puertas de mi casa y me vi al completo. Tal vez la ropa de verano -fresca, sin complicaciones- sea el quiz de la cuestión, porque cuando me dices que me ves especialmente bien así, como ahora, me vuelvo a sentir de esa manera, y nunca me había pasado. Tú sigue diciéndomelo, a ver si descubrimos cómo va la cosa...

He ido a una panadería

miércoles, 23 de junio de 2010

[4.jpg] 

"Ya tienes para el recreo", me han dicho.

Qué gracia. El recreo.

Lista de tareas pendientes para el verano:

sábado, 19 de junio de 2010

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgBK9566a1fSw5asTKoIfgIyoWAf2upkg3l_3momUHjM4Y4QdqgltNSgLW-RVyblUMeLfT3Qyp_glO4l5APyNVBphUlem_Ko9aZu12U-ciPzmJXqeDtT5PeFu8oEZS1G6P66s_7i4tuxWM/s400/caracol.jpg
1. Tomar el sol con generosidad.
2. No escatimar en terracitas.
3. Ir a la playa o a la montaña, pero ¡¡moverse!!
4. Preocuparme de qué me voy a poner mañana y poco más.
5. Leer, leer, leer.
6. No tenerte ganas.
7. Hacer balance reposado.
8. Estar siempre de buen humor. 

...

Caracol, col, col... 
saca los cuernos al sol...

Esta lluvia me puede

viernes, 11 de junio de 2010

A veces la vida te dibuja cosas para que tú las colorees a tu manera, para que llegues a una conclusión y la apliques en el día a día. Ayer fue un día de pensar en soledades. Nadie quiere estar solo. Nadie debería estar solo, afrontar la vida en soledad es incoherente y merma las capacidades del ser humano. O eso creo yo, YO, que a veces necesito tanto estar sola para pensar, para adaptarme a las situaciones nuevas... Pero sí, lo creo firmemente. La soledad es un bálsamo en cantidades terapéuticas.

Y, sin embargo, el mundo de las relaciones es tan complejo...
La amistad es un tema muy interesante y peculiar. Yo un día pensé que sabía de qué iba, pero ya no tengo ni idea. En este asunto, sobrevivo.
El amor es un sentimiento universal que nos hace mejores. Si no, no es amor. En este asunto, soy afortunada.
Podría seguir hasta infinito, pero es que cada relación tiene sus peculiaridades. Me gusta explorar las mías, analizarlas, encontrar el esqueleto, descubrir dónde se asientan. En realidad, sólo mimo las que más me gustan, soy así de egoísta. Hay otras que te exprimen y después te dan una patada en el culo. Así de gracioso.

Esto es vida... Nadie podrá negar que me queda muuuucha sangre en el cuerpo. Me alivia sentirme viva.

Por una vez se ha puesto a llover y yo no tenía ropa en el tendal

domingo, 6 de junio de 2010

Espero tener tanta suerte con otras cosas...

Suerte, o lo que sea, vamos. 

Mi padre siempre dice que la suerte se construye. 

También dice a veces: "Comme ci, comme ça"

Yo de momento sólo estudio para un día decir cosas tan interesantes como esas.

De camino a casa

miércoles, 2 de junio de 2010

Supongo que siempre hay una parte que no se cuenta.
Es lo que pienso de camino a casa, cuando me imagino que ella me dice: "Supongo que hay una parte que no me has contado". Y me pregunto por qué tiene que ser así y, como siempre, no encuentro más respuesta que: "Porque así es". 

Qué coraje dan algunas cosas...

Qué mal huelen algunas flores...

Me he dado cuenta de que cuando camino escuchando música llevo la cabeza más alta, será que me gusta ponerle banda sonora a la vida.
Entonces, me digo, tal vez podríamos contar lo que no decimos con palabras a través de una canción, ¿no? Y como si de un vuelo cósmico se tratara... te recuerdo a mi espalda, muy cerca. Me levanto confundida y me voy, dejo la consciencia sentada contigo, sólo pienso en que no-puede-ser y no pienso en lo que estoy haciendo: mis manos ponen un CD en el cassette y seleccionan una canción. Vuelvo a tu lado, me vuelvo a sentar como estaba, dándote la espalda. La música lleva un rato sonando, de pronto me doy cuenta de lo que yo (sí, tú) he puesto. Ya suena... "y aunque parezca extraño, te quiero devorar", y maldigo el momento, la imprudencia, cómo se me habrá ocurrido... Me besas el cuello despacito, tan bonito que cierro los ojos y me dejo, porque no hay nada que desee más.

Ahora suena esto, y me ha gustado.



Escribiendo según pienso y pensando según escribo

lunes, 31 de mayo de 2010

Me gusta estudiar con The Cure. Tal vez me recuerde a ti, ni idea. Menos mal que me tú me pones un disco y yo apago la luz y bailamos riéndonos, pero despacito que es tarde y la música está bajita.
Qué gracia que por fin tenga planes y vea la luz al final del túnel-carreril, es guay. Quiero disfrutar de todo lo que aún me queda, incluso de estos exámenes. Y de estar tan cerca. Y viajaremos, te lo prometo. 
Ahora suena Natalie Merchant, cómo se nota que es la lista de reproducción de estudiar, o de relajarse, depende de cómo se mire. 
La madre de una chica que conozco se muere. Esto sí que me ha dejado fría. 

Carpe Diem.

Mientras te comes un yogur...

sábado, 22 de mayo de 2010

Hoy nos hemos levantado, hemos hecho recados, la compra, bocatas. Comida de sol y playa en vaqueros. Café con terraza, hielo y periódico. Más sol. Y más tú.

Ahora suena Tontxu porque te has comprado una micro-cadena que nos llena el salón de lo que más nos gusta.

A mí lo que me encanta es esto, y así. Hala.

Los viajes siempre son curiosos

jueves, 20 de mayo de 2010

Sobre todo, si utilizas el transporte público. Siempre se me ocurre imaginarme historias con la gente que veo alrededor. Porque a mí me encanta mirar (esto ya te irá sonando), y como miro mucho, también invento mucho.

Delante de mí está el Lector, un pseudo-intelectual, diría yo, que pone cara de interesante y lleva bien a la vista el tocho que está leyendo, pero se trata del último Best-Seller del Hipercor y lleva los zapatos manchados de pintura. Aún así, cuando ha llegado el hombre que ocupa el asiento de al lado ha sido amable, y eso me ha gustado.
Este nuevo viajero es el ArreglaMundos, esto es, el típico señor con voz grave que parece encantador hasta que no se corta un pelo en mantener una reunión telefónica mientras intentas dormir detrás de él. 

A mi izquierda está el amor frustrado, en mi mundo imaginario. Él llegó solo, con una mochilita de montaña como único equipaje y enseguida se puso a leer una revista divulgativa que me pareció de historia. En la siguiente parada llegó Ella, llenando de cosas la bandeja extensible: la agenda, pasatiempos, el bolso, auriculares... No es por nada, pero ahora mismo me está mirando. Tal vez sólo mire por la ventana a través de mí. Al grano: ambos de la misma edad. Me dio por pensar: los extremos opuestos se atraen. 
Ella intenta colocar el apoya-pies, estos artilugios de tecnología punta que se escapan tantas veces a nuestro control. Como a mí me había pasado minutos antes, se le escapa. Él dice, "puede que esté estropeado", y sonríe. "Pues seguro que está estropeado, sí", responde ella con otra sonrisa.
Y a mí se me antoja como uno de esos momentos raros en los que tienes dos opciones. Puedes callarte o seguir hablando. Y ellos se callan, pero en mi cabeza ya casi se están diciendo sus nombres, porque en el fondo se complementan muy bien.

Detrás de ellos están la Abuelita y la Chica joven, esta última lleva todo el viaje leyendo un texto universitario. Tal vez de derecho. La abuela ya ha hablado con su hijo o su nieto o su nuera con voz temblorosa, no sea que se retrasen al recogerla en la estación. 
Después, descubro que la chica prepara sus exámenes de psicología, porque se lo pregunta la señora que tengo detrás de mí. Y además, será la abuela la que llegue con 40 minutos de retraso a la estación, por un problema técnico que nos tiene aquí parados desde hace 20. Y lo que nos queda. 

Conciertémonos...

miércoles, 12 de mayo de 2010

Que a mí se me destrocen las raíces y se me derrame la savia sobre las alfombras no debe de tener nada que ver con que te me escurras entre los dedos untados de óleo perfumado. Debe ser más bien que yo me convierto en agua opaca y fluyo, y por suerte todo lo dejo fluir.
No importa nada, sólo que este finde nos lo regalamos por habernos portado bien, a ver si a partir de ahora nos portamos mejor. Cuando el chico al-que-no-saludamos-cuando-tuvimos-oportunidad nos cante al oído, tendré una vez más la certeza de que hemos nacido para disfrutar de las cosas buenas. Contigo.
Ya sabes lo mucho que nos gustan los viajes. Abre los poros, que ya nos toca.









PD: ¡Eh! Y a ti también te tengo ganas...

quiero decir que tengo ganas de pasar contigo
más de hora y media seguida. Conste :P

Rayuela (II)

sábado, 8 de mayo de 2010

"No estábamos enamorados, hacíamos el amor con un virtuosismo desapegado y crítico, pero después caíamos en silencios terribles y la espuma de los vasos de cerveza se iba poniendo como estopa, se entibiaba y contraía mientras nos mirábamos y sentíamos que eso era el tiempo"

¿Entonces, amor, qué importa más,
nuestro desapego o nuestros silencios?

Necesito la calma que no tengo

martes, 4 de mayo de 2010

¿Hasta cuándo se escapa?

¿En qué momento caes en la cuenta
de que ya no puedes más?

¿Cómo se gana la partida?


La apuesta es tan alta que no existe
la opción de resultar perdedora,
y sin embargo sé que en cualquier caso
me sentiré como si lo fuera.

El siguiente movimiento es que no hay movimiento, y la espera es implacable, ciertamente cruel, altiva e impredecible. 
No pienso en esto a todas horas, pero intento desprenderme de las preguntas sin respuesta dejándolas pegadas en algún sitio. Por ejemplo aquí. Y es que, cuando no se sabe qué hacer, ¿qué se hace? 
Nada,
y sobrevivir comiéndote las uñas.


Anda, sonríe... 

Cuaderno de bitácora

miércoles, 28 de abril de 2010

Viaje en barco, leyendo Rayuela. He subrayado otro par de frases importantes.

Ojos cerrados, el sol desabrochándome la piel de invierno, terraza con alguna emisora portuguesa llena de temazos de todos los tiempos haciéndonos compañía en la sobremesa. Oasis de paz compartida. A ti te daba sueño, venga, jo, no te duermas. 

Conversación a cinco o seis bandas, sin intermediarios telemáticos. Cara a cara y de maravilla; desnudez hasta cierto punto. Jugamos a irnos hasta que nos vamos. 

Ella vuelve y yo me alegro.

Y tú, que me facilitas la vida. Eres mi marea. Me vienes y me vas, me vas mucho. No me dejas indiferente nunca, me haces zozobrar un poquito, pero luego siempre me acabas recogiendo en tus brazos y me impulsas hacia arriba. 

Al final, revuelo por dentro y por fuera. Hay cosas que remueven las entrañas con furia, sin tapujos, con una alegría que llena, que por fin llena. 


Y todo, por 9,90€ más
la gasolina de tu coche rojo.

Rayuela (I)

sábado, 24 de abril de 2010

"Pero si hubieras estado allí esa noche, como tantas otras veces, yo habría sabido que el rodeo tenía un sentido, y ahora en cambio envilecía mi fracaso llamándolo rodeo".
 
Por mucho que algo se parezca a un fracaso, 
sólo lo será si carece de sentido

Así, mira que mira...

jueves, 22 de abril de 2010

Siempre me ha encantado mirar. Mirarlo todo. 
Tal vez por eso me gustan los viajes en autobús, porque hay muchísimas cosas para mirar. La gente que entra, las calles que corren como cintas transportadoras... 
Definitivamente, soy una persona observadora, me fijo en todo. De la gente, especialmente en las bocas y en los zapatos. 

Hoy, cosas de la vida, al mirar por la puerta del autobús, justo antes de mi parada, en vez de atravesar el cristal con la mirada me quedé atrapada, y miré eso: el cristal. Había una pequeña frase escrita en rojo, ponía:

"En caso de peligro, romper el cristal"

Pensé qué ocurriría si en todos los cristales pusiera eso:

En la pecera... por si se genera un maremoto.
En el vaso con agua que me tomo en la comida... por si se avecinan conversaciones indeseadas.
En las gaf(ot)as de algún pez gordo... por si se le antoja tratarme como a un puñado de plancton.
En la lupa... por si la letra pequeña puede causar colapsos.

A veces se echan de menos cristales que romper
en caso de peligro...

De comerte a poquitos...

martes, 20 de abril de 2010

Invítame a tu cama, ábreme tu pecho. No dejes que me guarde nada, sabes que te lo doy todo. Que llegue un sábado de parar el reloj por la mañana, en el que da igual a qué hora nos levantemos, porque lo que verdaderamente importa es que tus pestañas se confundan con las mías, y ya no vea nada más que nuestro amor callado.
No hables, sólo siente. Un único punto de apoyo para encontrar mi lugar en el mundo. Tengo ganas de jugar al no-escondite o a ser el segundo nombre en la escritura. Sólo es un juego, pero mientras juguemos no tengo que pensar en verdades, ¿no crees?

Yo creo que los escalofríos que tengo no son de fiebre, sino el resultado de que todo me huela a ti...

No confundamos el tocino con la velocidad...

lunes, 19 de abril de 2010

A nadie le importa si Dios existe o no. La moral cristiana es absolutamente indiferente para una gran mayoría de las personas que ven el telediario cada día. Sin embargo, todo el mundo se atreve a identificar los casos de estupidez supina con el resto de cristianos del mundo. Me hace una gracia casi decepcionante que se me considere gilipollas por ser cristiana. Me siento levemente reconfortada al saber que también se considere gilipollas a un funcionario que se esfuerza y tiene interés por sacar su trabajo adelante. Pero sólo levemente. Nos estamos volviendo locos. 
Me hace incluso más gracia que se lleguen a echar balones fuera hasta el punto de relacionar la homosexualidad con la pedofilia. 

Me parece todo una gran falta de respeto. 

Mis valores son los del Evangelio. Si encuentro alguno más, también. 
Soy capaz de pensar. Me hago preguntas y trato de responderlas en el día a día. No formo parte de ningún rebaño autómata, más allá del que ya se trabajan cada día la publicidad y los medios de comunicación.
Me busco la vida para conocer gente interesante, inteligente, que me enseñe cosas, que se salga del montón. Que tenga una luz distinta, que no se crea el ombligo del mundo. 
Soy Iglesia; sí, Iglesia. La misma Iglesia que la del Papa. 
Me preocupa el mundo, la política, la juventud, la pobreza, los derechos humanos... 

Y a mí, disculpen que les diga, no me gusta que me tomen el pelo. 

Hay un sector de la Iglesia que está perdiendo el norte. Por suerte, es una minoría. Y lo digo con todas las letras: MINORÍA. Lo que pasa es que se les ve y se les oye mucho más de la cuenta. Ahora bien, también es cierto que esta salida de madre no tiene nada que ver con el Evangelio, y mucha gente lo confunde. Hay tanta ignorancia que me abruma. Hablas de la Iglesia como si todos fuéramos cómplices y parte en esta historia. Como si Dios forjara delincuentes. Si hay delincuentes en la Iglesia, habrá que aplicar las leyes como con CUALQUIER delincuente. Y punto. Pero de ahí a que me relaciones con él... Evidentemente, si es un delincuente, significa que (cura o no) no se enteró de nada. Significa que no hablamos en el mismo idioma. Significa que la sotana era un disfraz, no un signo de identificación.

Esto es un berrinche como cualquier otro. Pero es que no voy a dejar de ver la presencia de Dios en mi vida porque esto no es una convicción, es una sensación, es una tendencia natural.  No estoy enamorada porque alguien me haya convencido, sino porque me atrae una persona en lo íntimo, en lo profundo. ¿Lo pillas ahora?
Pues entonces, procura dejar de mear fuera del tiesto, porque esto es un cachondeo.

... ejem. 
Pero qué borde me pongo
cuando quiero.
Y mira que siempre me callo...

[Imagen: Siro López]

Hoy me quedo contigo

lunes, 12 de abril de 2010



"No me mires con esos ojos que se te ve el plumero"


T.

domingo, 11 de abril de 2010



De nuevo, ver el mar. 
Este mar.

Instrucciones

jueves, 8 de abril de 2010

1. No perder la calma.
2. Si ya ha perdido la calma, recupérela.
3. Si ve que no puede salir, al menos, disfrute del camino.

Perdida. Perdida. 
Y sólo yo puedo salir de aquí.

Creo que necesito un Red Bull...
(o revulsivo, que viene a sonar igual)

Es que ha venido el sol a visitarnos...

lunes, 5 de abril de 2010

En el estuche siempre llevo bolis de todos los colores para poder pintar las cosas cuando me apetezca.  Siempre se me dieron fatal las manualidades, y lo mío no es el dibujo, pero eso no quiere decir que no sea capaz de hacer cosas maravillosas con las manos. Lo cierto es que siempre llevo mi estuche encima y, por tanto, también mis colores

Una vez me dijeron que todo el mundo es creativo, sólo que hay gente que no lo desarrolla. Yo soy creativa, pero sólo lo he desarrollado en algunos campos, para qué engañarnos. Debería esmerarme más, tal vez. A veces me sale natural, otras veces me da mucha pereza.

La verdad es que mis colores sirven para muchas cosas. Cuando mi madre me pone mala cara, cosa que ocurre tremendamente a menudo, tengo que sacar el rotulador rosa y pintarrajeársela toda, para que no sea tan difícil de mirar. Y en la mano me pinto una espiral verde, pequeñita, para recordar que debo tener esperanza. Así es que voy manchándolo todo de verde, porque ya no me entran más. 
Otras veces, cuando estoy cansada de no poder abrazarte (menos mal que cuando puedo te abrazo mucho), me subo a una silla y pinto un cachito del techo de color azul, para abrir una ventanita de libertad e intentar alcanzarte.

Es comprensible que mis colores vayan siempre conmigo.

Otras veces, los pongo todos juntos y nos preparo una tienda de campaña para el verano, en mitad de nuestra aventura. Que no se te olviden los prismáticos, que aún no me has enseñado todas las estrellas.

Di un número del 1 al 10...

domingo, 21 de marzo de 2010

A veces es necesario hacer un paréntesis...
http://alasdeplomo.com/wp-content/uploads/2009/04/screenshot011.jpg
... para cargar pilas de otra cosa que no sea lo de siempre. No es fácil, de todas maneras, permitirse el lujo de desconectar de la rutina que apresa y sacarle la lengua a las obligaciones y a los compromisos. Pero, qué coño, tampoco es fácil vivir sintiendo que es la vida la que te lleva a rastras y no tú quien la diriges.
Por eso escribo hoy, con el cansancio hasta en las pupilas, llena de sosiego y sonriente por dentro. Por tener esa vía de escape que me salva de tantos naufragios, y es que sólo el hecho de que estéis ahí os hace grandes, y me hace aprender tanto, tanto...
Os necesitaba un poco, la verdad. Hay sensaciones que te recuerdan quién eres, por qué luchas en la vida y a dónde te has propuesto llegar. 

Un día como hoy puedo decir que todo es más simple de lo que nos parece en un primer momento, y es que, a veces, es necesario arrancar de tu vida a personas que nunca imaginarías olvidar. Sin embargo, la gente cambia, o se muestra tal como es en realidad, tarde o temprano. Es entonces cuando hay que decidir si una persona te hace bien o te hace mal. Y tú eres lo más importante.

No deja de ser curioso cómo desfilan las almas por el mundo, se encuentran, se desencuentran... Y concluyo que, definitivamente, es cierto que una ventana se abre cuando cierta puerta se ha cerrado, que las relaciones tienden a equilibrarse, y tarde o temprano aparece esa persona que es especial por alguna razón Misteriosa y única.
Me dejo llevar, no sé si tengo sentido, pero yo me lo encuentro. Es lo que tienen las emociones fuertes y opuestas: que te vapulean hasta que una de las dos puede contigo. Menos mal que esta vez el resultado me favorece. 

Semanita, pórtate bien,
procura no estropearme las certezas...
 
Ah, por cierto, yo digo el 9.



Nunca más.

sábado, 13 de marzo de 2010

Nunca me sigas el rollo, 
nunca me bailes el agua.

No dejes que crea que todo lo hago bien.

Porque, si lo haces, se me secará el cerebro,
o me volveré malvada,
o dejará de importarme todo,

y dejarás de conocerme.
PROBADO

Revisando...

miércoles, 10 de marzo de 2010

Hoy he aprendido cómo un proceso, en sistemas Unix, se convierte en padre. Simplemente, cuando llega el momento, se arranca una costilla y se duplica, dando lugar a la criatura. Absolutamente todo su ser es idéntico al de su hijo, salvo por el detalle de que es su padre. A partir de ahí, el padre y el hijo viven independientemente, tanto que el hijo, normalmente, sigue su destino (o sus genes, o su alma, o su código) y se convierte en algo distinto, desarrollando una nueva personalidad y un nuevo objetivo vital. El padre, sin embargo, suele esperar a que el hijo madure y desempeñe su función para observar los frutos de esa vida distinta que en un momento dado engendró.

Es curioso, con lo que se habla de la deshumanización de la tecnología... Parece increíble ver que una relación así haya sido tomada del mundo humano, como si todos los padres fueran capaces de engendrar sin prejuicios, sin proyectar expectativas sobre sus churumbeles. Como si fueran capaces de dejar crecer a sus hijos en libertad. No digo en libertinaje, que una educación la necesita cualquiera; digo en libertad, aunque esa forma de vida no coincida exactamente con los esquemas que ellos habían ideado. 
Y, para más INRI, como si todos fueran capaces de esperar, de dejar hacer, y de Estar, cuando el hijo es adulto, cuando toma decisiones difíciles y juega sus cartas. El éxito o el fracaso vendrá después, y todos debemos pasar por ese trance, pero un padre nunca debería perderse ningún capítulo de la vida de sus hijos. Y nunca debería ser un desconocido.

Lo digo yo, que entiendo más de Unix que de padres...

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Hoy, una compañera ha comentado:

"He visto una película horrible.
'Lost in translation'. Es una tontería, ¡no pasa nada!"

Sin querer, me han entrado unas ganas irrefrenables de verla.
Y es que siempre pienso que cuando no pasa nada es cuando más cosas pasan. 

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.


Ha sido un día... singular, diría yo...

De dos en dos

martes, 9 de marzo de 2010

Mientras reconstruyo las aceras...


... Cariño, llévame al cielo...

A veces está bien charlar con los fantasmas...

sábado, 6 de marzo de 2010

  -- Hace algún tiempo vi una película. El final me apeló tanto y me pareció tan injusto que me resultó, para qué negarlo, doloroso. Incluso lloré un poquito. Sentí que aquel personaje asumía su destino casi con desesperación, sufría la separación más dolorosa sin poder abrir la boca y teniendo que cerrar con llave el corazón.


Inconscientemente, me quedé con la idea de que era una película triste. Desesperanzadora.


  -- Hace poco tiempo volví a ver esa película. El final era el mismo y, sin embargo, percibí en la mirada de aquel personaje una fuerte determinación, una absoluta certeza que... sí, asumía su destino, pero con una entereza que me hizo pensar que todo iría bien.


Y se me ha ocurrido pensar también que, quizás, los ojos con los que he visto esa película hayan cambiado en este tiempo y que, tal vez (ojalá), mi forma de entender la vida, y los momentos difíciles, hayan cambiado al mismo ritmo y en la misma dirección.


¿Podría ser yo ese mismo personaje, que un día aparecía abatido y sin salida, y de pronto encuentra un motivo por el que mantenerse firme en el desastre?

¿Lo habré soñado todo?


Esto es lo que suena ahora...

Francamente...

lunes, 1 de marzo de 2010



.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Y de pronto todas las palabras se me hicieron extrañas, no era el idioma ni había ruido, pero definitivamente no podía entender nada. Desesperada, intenté por todos los medios comunicarme con gestos, abriendo los OjOs como platos y respirando con dificultad. Muy nerviosa, muy preocupada. Con la de cosas que yo tenía que decir. 
Eran mis amigos, me entenderían. 

Pero no me entendieron. De hecho, me entendieron todo al revés, y dejaron de quererme. 
Me sentí culpable, inútil por no poder comunicarme con ellos. 
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Hoy pienso que, en realidad, no quisieron entenderme. A veces las personas se venden al mejor postor, y yo fui la parte contratante de la última parte, o sea, NADIE. Nunca he sido la más popular, ni he intentado comprar a mis amigos. Nunca he intentado manipularlos y me gustan libres, todo lo libres que puedan ser. 
Por eso, al final, acabo "perdiendo", porque ni escucho la música más moderna, ni soy una fashion victim, ni tiene recompensa estar a mi lado. 

Así que aquí estoy, no tengo 1350 amigos en facebook, ni celebro cumpleaños multitudinarios... ¡y sobrevivo! Tengo la inmensa suerte de contar a mi lado con unas cuantas personillas increíbles, o que al menos a mí me lo parecen. Celebro a diario la cotidianidad de contigo, y la gente sencilla me parece hermosa (sin costuras, sin dobleces). Ojalá yo pudiera ser así. 

((Y es que, después del gimnasio, 
te queda el cuerpo de un blandito...))

A voz en grito

jueves, 18 de febrero de 2010

Canto a la libertad, a sentarte con quien quieras en el banco junto al árbol.


Canto al amor, que si no mueve el mundo, casi. Al menos, mueve mi mundo.


Canto a la belleza, musa ojerosa de pasos tristes. 


Canto al compromiso sin ataduras, al que da vida y goza de sí mismo.


Canto al futuro, para que me acompañe, y no me deje tirada por el camino.



Y como era de esperar, por lo utópico del canto...

yo canto... en la ducha, pero canto. 

Mejor así

miércoles, 17 de febrero de 2010

En realidad esto no es un comienzo, es una continuación. 
Algo que sigue lo que fue, pero probablemente no tenga nada que ver. Por las circunstancias, por el tiempo y por las lluvias del intermedio.
Quién sabe en qué parará. Lo cierto es que juego conmigo misma. Y nada más.
... quédate conmigo...