Francamente...

lunes, 1 de marzo de 2010



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Y de pronto todas las palabras se me hicieron extrañas, no era el idioma ni había ruido, pero definitivamente no podía entender nada. Desesperada, intenté por todos los medios comunicarme con gestos, abriendo los OjOs como platos y respirando con dificultad. Muy nerviosa, muy preocupada. Con la de cosas que yo tenía que decir. 
Eran mis amigos, me entenderían. 

Pero no me entendieron. De hecho, me entendieron todo al revés, y dejaron de quererme. 
Me sentí culpable, inútil por no poder comunicarme con ellos. 
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Hoy pienso que, en realidad, no quisieron entenderme. A veces las personas se venden al mejor postor, y yo fui la parte contratante de la última parte, o sea, NADIE. Nunca he sido la más popular, ni he intentado comprar a mis amigos. Nunca he intentado manipularlos y me gustan libres, todo lo libres que puedan ser. 
Por eso, al final, acabo "perdiendo", porque ni escucho la música más moderna, ni soy una fashion victim, ni tiene recompensa estar a mi lado. 

Así que aquí estoy, no tengo 1350 amigos en facebook, ni celebro cumpleaños multitudinarios... ¡y sobrevivo! Tengo la inmensa suerte de contar a mi lado con unas cuantas personillas increíbles, o que al menos a mí me lo parecen. Celebro a diario la cotidianidad de contigo, y la gente sencilla me parece hermosa (sin costuras, sin dobleces). Ojalá yo pudiera ser así. 

((Y es que, después del gimnasio, 
te queda el cuerpo de un blandito...))

3 post-it:

Amanda Green dijo...

No sé de dónde saqué la imagen... disculpe el autor...

nieves dijo...

precioso post...me has emocionado.
un beso.
nieves

Amanda Green dijo...

Muchas gracias, nieves...
Es la pura realidad, imperfecta y rara, como es...