Te contaré las horas, una por una

lunes, 26 de diciembre de 2011

Ya no queda nada. Vamos a recorrer los rincones más increíbles. Yo te voy a enseñar la tierra. Y tú me vas a enseñar el cielo.

Deja que pase la Navidad. Deja que empiece nuestro año. Y ya van...


Ni pizca de sueño

jueves, 6 de octubre de 2011

Y mis vecinos han aprendido a follar hoy, parece.

Se van a enterar...

Te espero.

La gravedad o las ganas, que se imponen

jueves, 7 de julio de 2011

Esta noche me acuesto con Javier. Debería retomar un poco esto, ya que empieza una etapa nueva, muy sugerente. La cuenta atrás se precipita, lo estoy saboreando con insultante delicadeza.

A ti te dedico esta canción esta noche, imaginando que te pongo un disco con luces bajas y bailamos y nuestros ombligos se buscan.






Empieza la temporada de estrellas

domingo, 15 de mayo de 2011

Hace tiempo que no miro antes de saltar, lo cual me da una seguridad desbocada. Me dedico a confiar en que la caída no sea desde muy arriba. Yo creo que en el fondo es pura pereza.
Pero si es que ya no hay esperanza, mi vida está perdida, soy una estrella y me he enamorado de la Luna. 

Y está claro que eso no puede ser. De ningún modo. 

Tremendo día el de la vuelta a la vida

domingo, 20 de febrero de 2011

De pronto han llegado las nubes como locas a lloverlo todo. Me he dado cuenta de que es invierno y estoy contigo. Y llegará la primavera y el verano. Y seguiré contigo. No sé lo que ocurrirá con el otoño, y en el invierno que viene no quiero pensar, porque un noviembre sin ti podría ser el más oscuro. No sé qué poder extraño tienen las estaciones. Todas ellas.

El caso es que no hay invierno sin nostalgia, sin recuerdos. Y con tacones en la lluvia sientes los pasos que diste en otro invierno, y los pasos que te acompañaban. Nunca hay dos iguales, no se puede no pensar. Por suerte, un buen calzado te protege del agua, pero las entrañas se humedecen igual, no hay chubasquero que valga.

Bautismo y resurrección, el agua es vida y persistente amenaza, y te cala, te embriaga, te penetra hasta lo más hondo, porque no mide las consecuencias de sus actos. Si te proteges, se rachea; si te escondes, te espera. Lluvia o recuerdo, quién sabe ya de lo que hablo, pero cae sobre ti y, si por una vez te dejas hacer, sabrá recorrer todos tus resquicios, te besará la boca, y querrás beberla toda. 
Pero no.

Las luces azules de los nacionales se confunden con las de los árboles en Navidad

lunes, 3 de enero de 2011

Yo lo único que quiero es que todo vaya bien, y que comamos aceitunas en la cocina.
Ahora mismo tengo un poco de miedo, pero supongo que es porque estoy sola. Cuando estoy contigo siempre tengo menos miedo, aunque temblemos sin parar. Cosas de la vida.