Cuaderno de bitácora

miércoles, 28 de abril de 2010

Viaje en barco, leyendo Rayuela. He subrayado otro par de frases importantes.

Ojos cerrados, el sol desabrochándome la piel de invierno, terraza con alguna emisora portuguesa llena de temazos de todos los tiempos haciéndonos compañía en la sobremesa. Oasis de paz compartida. A ti te daba sueño, venga, jo, no te duermas. 

Conversación a cinco o seis bandas, sin intermediarios telemáticos. Cara a cara y de maravilla; desnudez hasta cierto punto. Jugamos a irnos hasta que nos vamos. 

Ella vuelve y yo me alegro.

Y tú, que me facilitas la vida. Eres mi marea. Me vienes y me vas, me vas mucho. No me dejas indiferente nunca, me haces zozobrar un poquito, pero luego siempre me acabas recogiendo en tus brazos y me impulsas hacia arriba. 

Al final, revuelo por dentro y por fuera. Hay cosas que remueven las entrañas con furia, sin tapujos, con una alegría que llena, que por fin llena. 


Y todo, por 9,90€ más
la gasolina de tu coche rojo.

Rayuela (I)

sábado, 24 de abril de 2010

"Pero si hubieras estado allí esa noche, como tantas otras veces, yo habría sabido que el rodeo tenía un sentido, y ahora en cambio envilecía mi fracaso llamándolo rodeo".
 
Por mucho que algo se parezca a un fracaso, 
sólo lo será si carece de sentido

Así, mira que mira...

jueves, 22 de abril de 2010

Siempre me ha encantado mirar. Mirarlo todo. 
Tal vez por eso me gustan los viajes en autobús, porque hay muchísimas cosas para mirar. La gente que entra, las calles que corren como cintas transportadoras... 
Definitivamente, soy una persona observadora, me fijo en todo. De la gente, especialmente en las bocas y en los zapatos. 

Hoy, cosas de la vida, al mirar por la puerta del autobús, justo antes de mi parada, en vez de atravesar el cristal con la mirada me quedé atrapada, y miré eso: el cristal. Había una pequeña frase escrita en rojo, ponía:

"En caso de peligro, romper el cristal"

Pensé qué ocurriría si en todos los cristales pusiera eso:

En la pecera... por si se genera un maremoto.
En el vaso con agua que me tomo en la comida... por si se avecinan conversaciones indeseadas.
En las gaf(ot)as de algún pez gordo... por si se le antoja tratarme como a un puñado de plancton.
En la lupa... por si la letra pequeña puede causar colapsos.

A veces se echan de menos cristales que romper
en caso de peligro...

De comerte a poquitos...

martes, 20 de abril de 2010

Invítame a tu cama, ábreme tu pecho. No dejes que me guarde nada, sabes que te lo doy todo. Que llegue un sábado de parar el reloj por la mañana, en el que da igual a qué hora nos levantemos, porque lo que verdaderamente importa es que tus pestañas se confundan con las mías, y ya no vea nada más que nuestro amor callado.
No hables, sólo siente. Un único punto de apoyo para encontrar mi lugar en el mundo. Tengo ganas de jugar al no-escondite o a ser el segundo nombre en la escritura. Sólo es un juego, pero mientras juguemos no tengo que pensar en verdades, ¿no crees?

Yo creo que los escalofríos que tengo no son de fiebre, sino el resultado de que todo me huela a ti...

No confundamos el tocino con la velocidad...

lunes, 19 de abril de 2010

A nadie le importa si Dios existe o no. La moral cristiana es absolutamente indiferente para una gran mayoría de las personas que ven el telediario cada día. Sin embargo, todo el mundo se atreve a identificar los casos de estupidez supina con el resto de cristianos del mundo. Me hace una gracia casi decepcionante que se me considere gilipollas por ser cristiana. Me siento levemente reconfortada al saber que también se considere gilipollas a un funcionario que se esfuerza y tiene interés por sacar su trabajo adelante. Pero sólo levemente. Nos estamos volviendo locos. 
Me hace incluso más gracia que se lleguen a echar balones fuera hasta el punto de relacionar la homosexualidad con la pedofilia. 

Me parece todo una gran falta de respeto. 

Mis valores son los del Evangelio. Si encuentro alguno más, también. 
Soy capaz de pensar. Me hago preguntas y trato de responderlas en el día a día. No formo parte de ningún rebaño autómata, más allá del que ya se trabajan cada día la publicidad y los medios de comunicación.
Me busco la vida para conocer gente interesante, inteligente, que me enseñe cosas, que se salga del montón. Que tenga una luz distinta, que no se crea el ombligo del mundo. 
Soy Iglesia; sí, Iglesia. La misma Iglesia que la del Papa. 
Me preocupa el mundo, la política, la juventud, la pobreza, los derechos humanos... 

Y a mí, disculpen que les diga, no me gusta que me tomen el pelo. 

Hay un sector de la Iglesia que está perdiendo el norte. Por suerte, es una minoría. Y lo digo con todas las letras: MINORÍA. Lo que pasa es que se les ve y se les oye mucho más de la cuenta. Ahora bien, también es cierto que esta salida de madre no tiene nada que ver con el Evangelio, y mucha gente lo confunde. Hay tanta ignorancia que me abruma. Hablas de la Iglesia como si todos fuéramos cómplices y parte en esta historia. Como si Dios forjara delincuentes. Si hay delincuentes en la Iglesia, habrá que aplicar las leyes como con CUALQUIER delincuente. Y punto. Pero de ahí a que me relaciones con él... Evidentemente, si es un delincuente, significa que (cura o no) no se enteró de nada. Significa que no hablamos en el mismo idioma. Significa que la sotana era un disfraz, no un signo de identificación.

Esto es un berrinche como cualquier otro. Pero es que no voy a dejar de ver la presencia de Dios en mi vida porque esto no es una convicción, es una sensación, es una tendencia natural.  No estoy enamorada porque alguien me haya convencido, sino porque me atrae una persona en lo íntimo, en lo profundo. ¿Lo pillas ahora?
Pues entonces, procura dejar de mear fuera del tiesto, porque esto es un cachondeo.

... ejem. 
Pero qué borde me pongo
cuando quiero.
Y mira que siempre me callo...

[Imagen: Siro López]

Hoy me quedo contigo

lunes, 12 de abril de 2010



"No me mires con esos ojos que se te ve el plumero"


T.

domingo, 11 de abril de 2010



De nuevo, ver el mar. 
Este mar.

Instrucciones

jueves, 8 de abril de 2010

1. No perder la calma.
2. Si ya ha perdido la calma, recupérela.
3. Si ve que no puede salir, al menos, disfrute del camino.

Perdida. Perdida. 
Y sólo yo puedo salir de aquí.

Creo que necesito un Red Bull...
(o revulsivo, que viene a sonar igual)

Es que ha venido el sol a visitarnos...

lunes, 5 de abril de 2010

En el estuche siempre llevo bolis de todos los colores para poder pintar las cosas cuando me apetezca.  Siempre se me dieron fatal las manualidades, y lo mío no es el dibujo, pero eso no quiere decir que no sea capaz de hacer cosas maravillosas con las manos. Lo cierto es que siempre llevo mi estuche encima y, por tanto, también mis colores

Una vez me dijeron que todo el mundo es creativo, sólo que hay gente que no lo desarrolla. Yo soy creativa, pero sólo lo he desarrollado en algunos campos, para qué engañarnos. Debería esmerarme más, tal vez. A veces me sale natural, otras veces me da mucha pereza.

La verdad es que mis colores sirven para muchas cosas. Cuando mi madre me pone mala cara, cosa que ocurre tremendamente a menudo, tengo que sacar el rotulador rosa y pintarrajeársela toda, para que no sea tan difícil de mirar. Y en la mano me pinto una espiral verde, pequeñita, para recordar que debo tener esperanza. Así es que voy manchándolo todo de verde, porque ya no me entran más. 
Otras veces, cuando estoy cansada de no poder abrazarte (menos mal que cuando puedo te abrazo mucho), me subo a una silla y pinto un cachito del techo de color azul, para abrir una ventanita de libertad e intentar alcanzarte.

Es comprensible que mis colores vayan siempre conmigo.

Otras veces, los pongo todos juntos y nos preparo una tienda de campaña para el verano, en mitad de nuestra aventura. Que no se te olviden los prismáticos, que aún no me has enseñado todas las estrellas.