A nadie le importa si Dios existe o no. La moral cristiana es absolutamente indiferente para una gran mayoría de las personas que ven el telediario cada día. Sin embargo, todo el mundo se atreve a identificar los casos de estupidez supina con el resto de cristianos del mundo. Me hace una gracia casi decepcionante que se me considere gilipollas por ser cristiana. Me siento levemente reconfortada al saber que también se considere gilipollas a un funcionario que se esfuerza y tiene interés por sacar su trabajo adelante. Pero sólo levemente. Nos estamos volviendo locos.
Me hace incluso más gracia que se lleguen a echar balones fuera hasta el punto de relacionar la homosexualidad con la pedofilia.
Me parece todo una gran falta de respeto.
Mis valores son los del Evangelio. Si encuentro alguno más, también.
Soy capaz de pensar. Me hago preguntas y trato de responderlas en el día a día. No formo parte de ningún rebaño autómata, más allá del que ya se trabajan cada día la publicidad y los medios de comunicación.
Me busco la vida para conocer gente interesante, inteligente, que me enseñe cosas, que se salga del montón. Que tenga una luz distinta, que no se crea el ombligo del mundo.
Soy Iglesia; sí, Iglesia. La misma Iglesia que la del Papa.
Me preocupa el mundo, la política, la juventud, la pobreza, los derechos humanos...
Y a mí, disculpen que les diga, no me gusta que me tomen el pelo.
Hay un sector de la Iglesia que está perdiendo el norte. Por suerte, es una minoría. Y lo digo con todas las letras: MINORÍA. Lo que pasa es que se les ve y se les oye mucho más de la cuenta. Ahora bien, también es cierto que esta salida de madre no tiene nada que ver con el Evangelio, y mucha gente lo confunde. Hay tanta ignorancia que me abruma. Hablas de la Iglesia como si todos fuéramos cómplices y parte en esta historia. Como si Dios forjara delincuentes. Si hay delincuentes en la Iglesia, habrá que aplicar las leyes como con CUALQUIER delincuente. Y punto. Pero de ahí a que me relaciones con él... Evidentemente, si es un delincuente, significa que (cura o no) no se enteró de nada. Significa que no hablamos en el mismo idioma. Significa que la sotana era un disfraz, no un signo de identificación.
Esto es un berrinche como cualquier otro. Pero es que no voy a dejar de ver la presencia de Dios en mi vida porque esto no es una convicción, es una sensación, es una tendencia natural. No estoy enamorada porque alguien me haya convencido, sino porque me atrae una persona en lo íntimo, en lo profundo. ¿Lo pillas ahora?
Pues entonces, procura dejar de mear fuera del tiesto, porque esto es un cachondeo.
... ejem.
Pero qué borde me pongo
cuando quiero.
Y mira que siempre me callo...
[Imagen: Siro López]