Así, mira que mira...

jueves, 22 de abril de 2010

Siempre me ha encantado mirar. Mirarlo todo. 
Tal vez por eso me gustan los viajes en autobús, porque hay muchísimas cosas para mirar. La gente que entra, las calles que corren como cintas transportadoras... 
Definitivamente, soy una persona observadora, me fijo en todo. De la gente, especialmente en las bocas y en los zapatos. 

Hoy, cosas de la vida, al mirar por la puerta del autobús, justo antes de mi parada, en vez de atravesar el cristal con la mirada me quedé atrapada, y miré eso: el cristal. Había una pequeña frase escrita en rojo, ponía:

"En caso de peligro, romper el cristal"

Pensé qué ocurriría si en todos los cristales pusiera eso:

En la pecera... por si se genera un maremoto.
En el vaso con agua que me tomo en la comida... por si se avecinan conversaciones indeseadas.
En las gaf(ot)as de algún pez gordo... por si se le antoja tratarme como a un puñado de plancton.
En la lupa... por si la letra pequeña puede causar colapsos.

A veces se echan de menos cristales que romper
en caso de peligro...