Canto al amor, que si no mueve el mundo, casi. Al menos, mueve mi mundo.
Canto a la belleza, musa ojerosa de pasos tristes.
Canto al compromiso sin ataduras, al que da vida y goza de sí mismo.
Canto al futuro, para que me acompañe, y no me deje tirada por el camino.
Y como era de esperar, por lo utópico del canto...
yo canto... en la ducha, pero canto.

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