A voz en grito

jueves, 18 de febrero de 2010

Canto a la libertad, a sentarte con quien quieras en el banco junto al árbol.


Canto al amor, que si no mueve el mundo, casi. Al menos, mueve mi mundo.


Canto a la belleza, musa ojerosa de pasos tristes. 


Canto al compromiso sin ataduras, al que da vida y goza de sí mismo.


Canto al futuro, para que me acompañe, y no me deje tirada por el camino.



Y como era de esperar, por lo utópico del canto...

yo canto... en la ducha, pero canto.