Hablando sola // Pensando en alto

lunes, 1 de noviembre de 2010

Casi todos mis muertos descansan (espero) en nichos, de esos empotrados. Esas cajitas en las que yo, de pequeña, pensaba que estarían muy apretados, mucho mejor en un buen panteón. En fin, pero ahí están, todos juntitos, en tumbas bonitas, muy sencillas; seguramente en su momento mi bisabuela compró un espacio en el cementerio que fuera barato. Al fin y al cabo, el viento y el frío rachean igual de crueles en un sitio que en otro.
La muerte es un asunto complicado. 
Bailemos, pues.