¿Hasta cuándo se escapa?
¿En qué momento caes en la cuenta
de que ya no puedes más?
de que ya no puedes más?
¿Cómo se gana la partida?
La apuesta es tan alta que no existe
la opción de resultar perdedora,
y sin embargo sé que en cualquier caso
me sentiré como si lo fuera.
El siguiente movimiento es que no hay movimiento, y la espera es implacable, ciertamente cruel, altiva e impredecible.
No pienso en esto a todas horas, pero intento desprenderme de las preguntas sin respuesta dejándolas pegadas en algún sitio. Por ejemplo aquí. Y es que, cuando no se sabe qué hacer, ¿qué se hace?
Nada,
y sobrevivir comiéndote las uñas.
y sobrevivir comiéndote las uñas.
Anda, sonríe...

4 post-it:
sobrevive pero... no te comas las uñas... que no alimentan y afea...
;)
Toda la razón, E, toda la razón... En realidad me como los pellejos, pero es igualmente feo.
¡Gracias por leerme! =)
cuando no sé qué hacer... pienso siempre que lo mejor es hacer cosas que no tengan nada que ver con la pregunta que me ronda la cabeza...
porque hay veces que las respuestas que encuentro se me escurren como si no fueran reales... porque no lo son para mí...
eso sí, comerse los pellejos no te llena el estómago fijo ;)
Anónimo (¿seguro que quieres llamarte así?), puede que el problema de hacerse algunas preguntas sea, precisamente, el riesgo de encontrar respuestas.
Gracias por el consejo,
y gracias por venir =)
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