Vacaciones

viernes, 9 de julio de 2010

No hay ajetreos. No tengo mares furiosos a mi alrededor para llenarme de sal las conexiones cerebrales. Julio, aún infante, acaricia mis manos con bondad. Me inspira tranquilidad, aunque te separe de mí. Me esperan dos semanas de echarte de menos. Te espero midiendo mis cabellos, a ver cuánto han crecido cuando vuelvas.
Tenderé lazos de soledades productivas. Coleccionaré frascos de colonia con conclusiones, tras concentrar todas estas intenciones en fragancia. Te acompaño un rato, o quince días, o toda la vida. 

Aún hay mucho que secar este verano. A ver si este sol se pronuncia con firmeza, que aunque no salga sobre tu piel, algo tendrás que ver en el asunto. En las distancias cortas pueden saltar todas las alarmas, pero no hay nada como mirar al horizonte para que el incendio se propague para siempre.

Por cierto, voy calentando el horno para preparar tu tarta de cumpleaños.
No te retrases, ¿eh?