No soy propensa a hacer balance cuando llegan los finales del año. Procuro que pasen los treinta y unos de diciembre así como de refilón, quién sabe si por no echar la vista atrás y enfrentar lo ya vivido.
Sin embargo, hoy estoy de esa manera (in the mood, vamos) y he recordado algunas cosas que no situaba que hubieran ocurrido este año, pero sí, sí. Tengo una clara tendencia a dejar más atrás de la cuenta las cosas que no me gustan.
También ha sido este el año en que algunas semillas han comenzado a dar su fruto. Menos mal que nunca dejamos de confiar. He sido madrina por primera vez y he comenzado una cuenta atrás importante. Hemos cruzado una finísima línea, y también el país con billete sencillo. Ha llegado gente nueva y otra se ha perdido definitivamente en esta historia. Hemos viajado en coche, bus, avión, canoa, barca y en bici no, aunque sólo solo (que ahora ya no se acentúa) porque nunca me has logrado convencer. En fin, ha sido un año normal y corriente, pero en 365 días mi mundo ha girado de muchas maneras, y ha configurado todas las cosas que me importan.
Que acabe esta crisis, que la gente escriba y hable un poquito mejor, que me atreva a hablar con claridad, que nunca deje de creerme que puedo pelear un futuro por mí misma.
Pero sobre todo, que haya salud, encima que no nos ha tocado la lotería...
FELIZ 2011.


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