Buscando exactamente eso: la sensación de cerrar los ojos mirando al sol. La luz entra por mucho que aprietes los párpados, y sabes que si cedes y los abres, te abrasará.
Es la situación límite, la que te pone entre la espada y la pared. Son ganas de desgarrarme amando, de jugar con fuego, de gritarle al mar enfurecido.
Son ganas de desfogarme definitivamente sin andarse con chiquitas.
Y después, descansar. Desaparecer.

3 post-it:
que lo consigas... pero desaparece poco, no te olvides de volver...
Oído, Exitus, gracias.
Seguro que no tardaré ;)
Mujer fuego, que la luz no te ciegue, así que cuida tus ojos ;-)
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