Hoy he aprendido cómo un proceso, en sistemas Unix, se convierte en padre. Simplemente, cuando llega el momento, se arranca una costilla y se duplica, dando lugar a la criatura. Absolutamente todo su ser es idéntico al de su hijo, salvo por el detalle de que es su padre. A partir de ahí, el padre y el hijo viven independientemente, tanto que el hijo, normalmente, sigue su destino (o sus genes, o su alma, o su código) y se convierte en algo distinto, desarrollando una nueva personalidad y un nuevo objetivo vital. El padre, sin embargo, suele esperar a que el hijo madure y desempeñe su función para observar los frutos de esa vida distinta que en un momento dado engendró.
Es curioso, con lo que se habla de la deshumanización de la tecnología... Parece increíble ver que una relación así haya sido tomada del mundo humano, como si todos los padres fueran capaces de engendrar sin prejuicios, sin proyectar expectativas sobre sus churumbeles. Como si fueran capaces de dejar crecer a sus hijos en libertad. No digo en libertinaje, que una educación la necesita cualquiera; digo en libertad, aunque esa forma de vida no coincida exactamente con los esquemas que ellos habían ideado.
Y, para más INRI, como si todos fueran capaces de esperar, de dejar hacer, y de Estar, cuando el hijo es adulto, cuando toma decisiones difíciles y juega sus cartas. El éxito o el fracaso vendrá después, y todos debemos pasar por ese trance, pero un padre nunca debería perderse ningún capítulo de la vida de sus hijos. Y nunca debería ser un desconocido.
Lo digo yo, que entiendo más de Unix que de padres...
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Hoy, una compañera ha comentado:
"He visto una película horrible.
'Lost in translation'. Es una tontería, ¡no pasa nada!"
Sin querer, me han entrado unas ganas irrefrenables de verla.
Y es que siempre pienso que cuando no pasa nada es cuando más cosas pasan.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Ha sido un día... singular, diría yo...

8 post-it:
A mí, sin embargo, 'Lost in translation' me pareció maravillosa. Y la he visto más de una vez. Y sí, no sucede nada... pero suceden muchas cosas. No sé, creo que hay dos tipos de personas: los que la ven y se quedan igual, y los que la ven y piensan... y piensan... Ninguno de los grupos es mejor que el otro, son diferentes.
Cuando la veas, me la comentas, a ver qué te parece.
Tienes un blog muy estético, me ha gustado.
Un saludo!
CAROL, la veré, no hay duda. Ya te cuento...
De momento, estoy aún rumiando "El erizo", ¿la has visto? Escribiré sobre ella... algún día, jeje.
Un saludo!!
Ah!! Y me alegro de que te guste el blog, aunque todavía esté esquelético, el pobre. Muchas gracias! Otro saludillo!
No la he visto pero me han hablado mucho de ella. Ayer vi "La vida de nadie", de Eduard Cortés y... aluciné, es genial. Si te gustan las historias de identidades falsas, etc. te encantará.
Me apasiona el cine y, sobre todo, "cierto tipo de cine" que no sé definir muy bien. Me apunto "La vida de nadie", que me ha recordado a "La vida de los otros", película que recomiendo y que también me ha impactado últimamente.
Podríamos seguir así eternamente, intuyo...
Apuntada queda!
Y sí, el intercambio podría ser interminable :)
Yo vi Lost in translation hace años y me encantó, es una de mis favoritas, y como dice Carol, no sucede nada pero sucede tanto!
El erizo también la he visto y a mí me gustó mucho, a pesar de que la niña me parece demasiado mayor para su edad...
Saludos!
Hacia el final de El erizo pensé, después de escuchar el discurso de la niña durante toda la película, que sin duda podría ser el de la propia directora, o el de cualquier persona con una consciente experiencia vital. Sin embargo, lejos de disgustarme, me resultó gracioso pensar a la niña como una especie de "reencarnación" de la directora, y al mismo tiempo de alguno de nosotros, los espectadores.
Creo que es una de esas pelis que tengo que volver a ver...
Publicar un comentario